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Arquitectura
Regional
La
importancia del regionalismo en la arquitectura
por Máximo
Cossio Etchecopar
Este
es un ensayo que escribi en la decada del 70 cuando era estudiante
de arquitectura, y creo que leerlo nos hara reflexionar para
darnos cuenta de lo que esta pasando en la arquitectuta, hoy
mas que nunca necesitamos de la criticay de la autocritica
pero sin soberbia y con profunda honestidad
Aproximadamente
desde el año 1973 – cuando era estudiante- tenía una profunda
preocupación por lo que estaba pasando con nuestra arquitectura.
Me preocupaba la tremenda y avasalladora influencia de las
arquitecturas extranjeras en nuestro país.
Fue después de observar e investigar me di cuenta de la importancia
del regionalismo en la arquitectura. Pienso que algunos arquitectos
modernos creen que los regionalistas se entregan a la práctica
de la arquitectura a su propio riesgo, ya que esta va en contra
de la filosofía arquitectónica contemporánea de producción
en serie. Yo he meditado muchas veces sobre el “REGIONALISMO”,
cual podría ser el verdadero significado, y si podría ser
practicado aún en el positivismo mundo de las máquinas.
He
pensado sobre este tema con sentimiento particularmente profundo,
investigando y apoyado por la observación reforzada con los
conocimientos adquiridos de la historia de la arquitectura
y sociología, es por ello que me atrevo a escribir sobre el
regionalismo.
Los
ejemplos de arquitectura regional resaltan mas comparadas
con el fondo muy pardusco y estandarizado del recto y limpio
tipo de arquitectura que se está construyendo con alarmante
monotonía desde un extremo a otro de nuestro país. Creo que
nadie que halla tenido la oportunidad de viajar por el extranjero
puede dejar de meditar sobre las causas que han dado unidad
y belleza y tanto sentido de lo apropiado a casi todas las
ciudades viejas, y las razones por la cual el hombre moderno
parece haber perdido esta habilidad de impartir carácter y
significado a las cosas que lo rodean.
Pero
antes que nada que significa ¿ARQUITECTURA REGIONAL? Encuentro
difícil dar una respuesta apropiada, y corta a la pregunta,
porqué uno la considera mas allá de la relación obvia de los
edificios con una cierta región, el significado del tema parece
expandirse y referirse a todo lo que el hombre es, y a todo
lo que cree, como una criatura de su propio medio ambiente.
La arquitectura como un reflejo de los deseos de orden y de
adaptación hacia su medio ambiente natural que tiene el hombre;
que siempre ha sido regional en esencia y carácter. En el
pasado en su mayor parte era un arte comunal, no producido
por unos pocos intelectuales o especialistas sino por la actividad
espontanea de todo un grupo de gente con herencia en común,
y actuando acorde a una experiencia del tipo comunal.
Uno
bien puede meditar sobre las relaciones entre el alto desarrollo
de nuestra era de la civilización humana, y los inconvenientes
que, cantidades considerables de personas, sienten que hay
en nuestras formas arquitectónicas y por cierto en nuestro
esclerótico y escuálido medio ambiente. Las viejas formas
que constituyen lo que nosotros llamamos “regionalismo’’,
expresan los tiempos mas serenos del pasado y puede tenerse
la seguridad, que en los tiempos tumultuosos que vivimos no
podrán ser revividas. Por lo tanto es imposible volver atrás,
porqué es como pretender escapar de un mundo en incesante
evolución, pero, sin embargo debemos creer que en una sociedad
constituida por hombres, puede ganar en sabiduría buscando
nuevamente las cosas que el hombre puede entender y amar,
y recíprocamente, aprendiendo a amar todo lo que vive cerca
de él.
El
hecho de valorar las características arquitectónicas de una
‘’Región’’, pienso que es algo mas de una cuestión académica,
y este es el punto interesante, porqué concierne a la esencia
misma de nuestro oscuro dilema arquitectónico. ¿Podría definirse
una arquitectura Argentina?, Y su fuese así, ¿cómo haríamos
para medir el contenido regional de la arquitectura?
Estos
interrogatorios son desafiantes para nosotros y no está bien
considerarlos solamente desde el punto de vista de un programa
de edificios; creo que toca a un sector muy sensitivo del
pensamiento arquitectónico de nuestra generación, y por ello
no es fácil describir este pensamiento. Si en realidad uno
tuviera la paciencia y la fortaleza de ánimo, de leer todo
lo que han escrito los críticos, los sociólogos, los moralistas,
y los genios profesionales, que tienen el don de la arrogancia,
uno se encontraría totalmente confundido. Tenemos el funcionalismo
contra el esteticismo, el eclecticismo contra el purismo,
la tecnología en contra del humanismo, la arquitectura orgánica
contra la arquitectura monótona, recta, y por último modernismo
versus post modernismo
Si
uno puede resistir la tentación de dar respuestas, muy simples
a cuestiones muy complicadas, y de ordenar las cosas en casilleros,
encontrará que es más inteligente aceptar las complicaciones
de la vida moderna y tratará de analizar los motivos que impelen
las acciones del hombre civilizado para descubrir cual es
el significado que tiene para el, actualmente, la arquitectura.
No resultará fácil abstraernos de nuestro tiempo, pero pocos
se mostrarán en desacuerdo con la afirmación hecha mas arriba
que el medio ambiente actual del hombre está muy alejado de
aquel, de sociedades más antiguas que sabían construir en
serena respuesta a la tierra y sus habitantes.
Había
un sentido consciente y premeditado de lo hermoso en los constructores
de estos pueblos y viejitos pueblitos y ciudades, o ¿será
acaso el ritmo de sus vidas felices que expresaban simple
e inevitablemente en sus construcciones?
Nuestro
mundo a soportados grandes cambios; la tradición a evolucionado
lentamente através de los siglos, las viejas fidelidades y
restricciones han desaparecido en gran parte; la vida en comunidad;
que era la forma de vida de las viejas sociedades ya no existe,
por lo menos de la misma forma.
¡Hay
demasiadas influencias destructivas! Nos hemos dado cuenta
que este es un solo mundo y que los problemas de otras tierras
y otras gentes se han transformados en nuestros, y cuando
sufre una parte del mundo también nos toca a nosotros. Pero
a pesar de todo hemos conseguido perder el contacto con nuestra
propia gente, y con nuestro pequeño y cercano mundo, del cual
emergen nuestras emociones mas profundas. Sabemos tanto, pero
sentimos tan poco; nuestras emociones son de importancia secundaria,
nos llegan através de libros, revistas, radio, televisión
e Internet, con una uniformidad mundial. No hemos apartado
mas y más de la naturaleza y de la disciplina que ella requiere.
Una masacre o una huelga nos dejan varados y atónitos, como
impotentes. No nos dentemos mas para escuchar, ver u oír,
sino que viajamos a velocidades altas con un paisaje impersonal
con un desasosiego que nos hace desgraciados.
El
saber tantas cosas y las excesivas imágenes que nos muestran,
nos damos cuenta que se ahoga el sentido de lo apropiado,
nuestro, que nos pertenece por naturaleza.
Las
revistas que se publican y veneran arquitecturas que nos son
nuestras, parecen halagar a las gentes de las grandes ciudades
como Buenos Aires, y que por cierto tienen una gran influencia
en los arquitectos del interior; lógicamente, bajo esas condiciones
es difícil conseguir una unidad convincente y sincera. Nosotros
los arquitectos deberíamos preocuparnos menos de ser originales
y más y satisfacer los valores humanos básicos. Sin embargo,
además de ser un artista capaz de elegir entre lo superficial
y lo real y de sentirse el mismo una parte de la sociedad,
el arquitecto también debe ser un buen técnico.
Y
yo creo que las formas arquitectónicas que no nacen de demandas
particulares de trabajo a realizarse; pero surgen las teorías
estéticas preconcebidas solamente estarán en constante peligro
en convertirse en artificiales, falsas y ajustadas a la moda,
y su cualidad de transitorias serán más evidente después que
de moda haya pasado. Esto quiere decir que no solamente debe
satisfacerse las emociones antes que surjan valores duraderos,
sino que la mente y la lógica deben ser satisfechas; esta
es la razón por la cual nunca se encuentra la verdadera belleza
en la mentira, la farsa, o la copia ciega, y por la cual las
formas brillarán cuando reflejen un sentido de realidad y
la realidad no puede ser conseguida con facilidad. Por lo
tanto como sería imposible ignorar todas las técnicas que
la ciencia a puesto a nuestra disposición; no solo sería imposible
sino que sería tonto, de modo que el arquitecto debe utilizar
su propio juicio y sentido común cuando se encuentre confrontado
con problemas, que las teorías avanzadas pueden solucionar.
El
artista creador siente que las emociones pueden ser comunicadas
con mayor elocuencia, si es que puede forjar su propio símbolo
de expresión, si es que puede utilizar su propio lenguaje
o palabra que el poeta utiliza de manera conmovedora o significativa;
no ha surgido de un vacío, ni fue inventado de un trazo; tenía
raíces crecidas lentamente hasta adquirir un significado que
a su vez fue estímulo y limitación para el que lo utilizaba,
pero que nunca estuvo alejada de alguna connotación humana,
de algún hábito del pensamiento, que era el punto de partida
del lenguaje del poeta.
De
la misma manera el poder creativo del arquitecto no necesita
actuar en un vacío; esta alimentado en un mundo del cual vive,
por la gente que el conoce y por la cual debe tratar, por
las cosas que el ve, y por las que a aprendido, y también
por viejos símbolos y formas. Por lo tanto cuando mayor sea
su comprensión mayor será su alcance de su poder para crear,
y dentro de esta esfera sus contribuciones tendrán una significación
duradera. Creyendo en esto, no deberíamos tratar de formular
un programa intelectual rígido para la arquitectura. En cierta
manera debemos aceptar la enorme variedad de situaciones que
nuestra era ha creado, y tratar de solazarnos con el pensamiento
de que la naturaleza a desarrollado el yuyo pasto, tierra
y la orquídea, a la ballena y a la laucha, al águila y al
picaflor, de una colección maravillosamente compleja, pero
ordenada. Podemos encontrar motivos para desear un mejoramiento
para la colección de valores sociales, pero la lucesita por
la creación no tendrá fin nunca, porque la mente humana, que
refleja y vuelve a crear alimenta a lo que toca y se nutre
de lo que ve, o mejor dicho por lo que ve, siempre hará que
la arquitectura tenga una fuerza dinámica y expresiva, que
deberá poder crecer y florecer y hasta volverse decadente
cuando llegue el momento necesario. Como arte que se esforzará
por tener raíces y continuidades.
Pero
no le negará al hombre de genio el innovar, si ese es su momento
y su voz proclama la verdad. De modo que está bien que nosotros
admitamos que ya no resulta fácil obtener la belleza de la
misma manera que la obtenían las sociedades antiguas, porqué
ya no hay mas una escala de unidades que lo permita. Ahora
tenemos un orden más difícil y más amplio que cumplir, y nuestro
espíritu conseguirá brillar enteramente, si solo somos sinceros
con nosotros mismos y nunca olvidamos que al hombre es a quién
debemos servir. Hay casos que al regionalismo, se lo puede
obtener con una disciplina y auto- impuesta, por medio a una
sumisión de ciertas formas tradicionales, por medio de un
acercamiento humilde, y rechazando la ostentación; el cambio
y el experimento; salvo por un buen motivo – pero el regionalismo
en su mejor expresión no puede medido o impuesto, no es una
escuela del pensamiento, sino el reconocimiento de lo que
la arquitectura es, en su esfera propia con respecto a lo
de los seres humanos, un profundo respeto por sus demandas
emocionales, y esto no debe perderse en las demandas más prácticas
de un proyecto.
Pienso
que un arquitecto moderno puede utilizar sus dones haciendo
una versión sensitiva de una arquitectura regional, que es
a la vez creativa y apropiada.
Por
lo tanto apreciamos, cuando sensitivamente hemos comprendido
el problema, es decir la verdadera esencia de las cosas que
tomamos para nuestro diseño y que realmente pertenecen a la
región, detalles y características desarrolladas debido a
las exigencias, de un clima caluroso como el nuestro, los
hábitos y el amor de un pueblo.
Con
criterio y madurez – “suficiente’’- podemos abrirnos pasos
que reflejarán una nación independiente, una síntesis de nuestra
cultura y de todo lo que hemos asimilado y aprendido hasta
ahora de nuevos sistemas y técnicas.
Desgraciadamente
en todos los países occidentales, la arquitectura es una imitación
superficial de las formas “occidentales” más obvias.
Las
condiciones locales, de trabajo, terreno y clima son pasadas
por alto, y las soluciones son verdaderamente tristes; al
construirse así, se destruye así.
El
ruego que podemos hacer entonces es, no que volvamos a lo
que fue una vez, tampoco románticos, sino que hagamos frente
a las cosas de una manera creativa y sobre todo como espíritus
libres, y con profunda honestidad, a las complejidades de
nuestro mundo moderno pero sin olvidar nunca que el hombre
es la medida de todos los valores.
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