|
Arquitectura
Teoría
china de la arquitectura
por Máximo
Cossio Etchecopar
El
significado del arte de un país, como China, cuya cultura
es tan distinta de la del continente occidente, puede ser
únicamente si todos los monumentos se estudian cuidadosamente
y sin prejuicio, a la luz de la filosofía, en la cual se inspira
la misma. La arquitectura esta ligada en forma parecida con
la filosofía, a la vida de china, como lo está la música,
y cuando se aplican cánones occidentales para su observación
y crítica, los resultados no pueden ser sino pocos satisfactorios.
Se pueden señalar plausibles aclaraciones para los rasgos
característicos de las construcciones chinas, o probar con
métodos occidentales la influencia de las condiciones geográficas,
históricas, sociales y económicas. Pero todo esto toca solo
a la superficie. Tenemos que ahondar mas para ver lo que la
arquitectura representa en la china. Eruditos chinos han hecho
aportes muy valiosos para el estudio de la construcción 101
años. Antes de 1900 no interesaba la arquitectura a los chinos
cultos.
Antes
de esa época se consideraba al constructor como un artesano
de poca categoría y la brecha que mediaba entre él y el erudito
era casi insalvable. Pero hoy también los eruditos chinos
ya esta demasiados dispuestos a medir con varas occidentales
y a juzgar conformes a modelos occidentales, en vez de poner
en primer termino aquellas creaciones chinas que pudieran
considerarse como evidencia de una superioridad del oriente
sobre el occidente.
El
entramado de la construcción fue descubierto en China en una
época que antecede todas las referencias históricas. Además,
se puede observar en la arquitectura China una sorprendente
habilidad en la agrupación de viviendas. La señora. Liang-Chi-cheng
escribe en su prólogo de la edición revisada de “CHING-SHI-YING-TSAO-LIN”
del profesor Liang, un libro sobre la construcción, que se
había publicado durante la Dinastía Ching (221 – 206, a C.):
“Lo importante en el Planeamiento chino es la agrupación de
las viviendas individuales con patios y jardines esparcidos
sobre una gran extensión. De aquí resulta que hasta el más
importante y grandioso palacio cuando se lo observa aisladamente
y se lo compara con alguna famosa construcción extranjera,
aparezca pequeño y sencillo y despierte poco interés”. Si
esto es así y las construcciones siempre se planeaban como
parte de una gran unidad, entonces no tendríamos nunca que
juzgarlas como construcciones individuales; la calidad del
todo tendría que ser decisiva. Es cierto que esto vale para
algunas construcciones de Europa, pero las iglesias y los
castillos europeos pueden ser considerados también como unidades
consistentes de por sí, nunca por el contrario un Templo o
un Palacio Chino
La
importancia del paisaje
Una
de las diferencias esenciales entre las concepciones de la
vida occidental y China estriba en que según el criterio occidental
siempre existe cierta tensión entre el hombre y la naturaleza,
mientras que en china, no observamos ninguna separación entre
la vida del hombre y la vida de los demás creaciones de Dios.
Laurence Binyón observaba esta diferencia en la pintura, y
lo mismo podemos decir para la arquitectura.
En
los cuadros chinos no se busca glorificar la hermosura de
la figura humana desnuda, ni tampoco se aspira a la orgullosa
y consciente representación del personaje humano, sino que
se expresan los pensamientos, que nos señalan mas allá de
la vida humana hacia lo eterno. Esto son los temas más importantes
que se cultivan y se vuelven a repetir continuamente. En tales
circunstancias es difícil admitir que una construcción hecha
por el hombre debería ser tan grandiosamente esbozada que
domine su alrededor y se oponga a la naturaleza, en vez de
confundirse con ella en una unidad. Veamos como la horma de
construir china es definida por esta filosofía. El erudito
y pintor Li-Li-Wen, de la dinastía Ming, nos ha de decir mucho
sobre la casa ideal. Las siguientes líneas que Lin-Yutang
ha traducido de la “importancia de la vida” son típicas.
“Dentro
del portal hay una senda y la senda tiene que serpentear.
Donde la senda dobla encontramos una pared divisoria y la
pared tiene que ser pequeña. Detrás de la pared existe una
terraza y la terraza tiene que ser plana. Sobre los canteros
de la terraza hay flores y las flores tienen que ser frescas.
Detrás de las flores hay una pared y la pared debe ser baja.
Arrimado a la pared hay un abeto y el árbol tiene que ser
viejo. Al pie del árbol hay rocas y las rocas deben tener
formas extrañas. Sobre las rocas hay un pabellón y el pabellón
tiene que ser sencillo. Detrás del pabellón hay cañaverales
y los tallos tienen que ser delgados y desparramados. Al final
del cañaveral está la casa tiene que estar ubicada apartada”.
Así llegamos después de largo andar a la casa misma, y en
vez de describirla a manera de un observador occidental Li-Li-Wen
lo hace brevemente con la designación de “apartada’’ y después
el nos guía mas adelante por los otro lugares del jardín,
nos muestra un sendero sinuoso, céspedes, fosas, una colina,
huertas de verdura y, por último, algunos huéspedes ebrios
que no quieren regresar a casa. Evidentemente la casa no forma
como tal el punto principal de los pensamientos de Li-Li-Wen,
ella es solamente un detalle en su descripción de conjunto.
¿No
habría de ser esta apreciación de una construcción la razón
por la cual una arquitectura como floreció en Europa nunca
se desarrollara en China? En lugar de un Vitruvio encontramos
pensadores como Li-Li-Wen, a los que nada importaba tanto
como vivir. Aquella belleza abstracta que es el rasgo distintivo
de la arquitectura occidental no se pretende en la China.
El
erudito y el constructor
Generalmente
se toma como lógico que cada construcción se inspire en dos
tendencias, una práctica y la otra estética.
En
la arquitectura china estas tendencias no son perseguidas
por una sola persona, el Arquitecto, sino que el problema
se divide entre el constructor y el erudito. El interés del
erudito va hacia lo lejano y a lo general, el deja gustosamente
la construcción al constructor no instruido. De este no se
espera otra cosa que obtener las normales fundaciones de una
casa. Esto se corrobora en un pasaje del “Libro de las mutaciones”.
Antiguamente vivían los hombres en cuevas. Mas tarde hombres
inteligentes sustituyeron las cuevas por las casas, que fueron
construidas con vigas y techos.
Las
vigas debían proporcionar resistencia y los techos tenían
que resguardar del tiempo. Mas allá de la función de a casa
no se ha efectuado ningún progreso arquitectónico. Los constructores
que trabajaban con los materiales desde que disponían desde
siglos, quedaban satisfecho al llenar una necesidad simple
y primordial, esto es procurar seguridad y resguardo del tiempo.
Nunca
se les ha exigido cubrir grandes espacios capaces de cubrir
grandes agrupaciones humanas con bóvedas o erigir monumentos
para glorificar a héroes como lo hacían en otras partes del
mundo sus colegas. Si ellos trabajaban para el Noble o bien
para el hombre común, si construyen un palacio o una choza,
su problema es en el fondo siempre el mismo; subdividir un
pedazo de tierra y cubrir con un número cada vez distinto
de piezas de tipo normal, cuya amplitud es determinada por
la resistencia de las maderas de construcción. Los propietarios
chinos no exigen la realización de deseos individuales al
constructor. Un arquitecto es, es en consecuencia, superfluo.
Bajo este punto de vista es la actitud de los chinos completamente
distinta de la de los romanos, para dar solamente un ejemplo.
En el mundo romano el arquitecto tenía que desarrollar un
gran número de formas de construcción para satisfacer las
muchas necesidades de su época. En la china los constructores
resolvían los problemas por medio del empleo variado de unidades
básicas. Como las necesidades primordiales con las que tenía
que desempeñarse el constructor cambiaban muy lentamente,
si que esto fuera del caso, no se exigieron tampoco cambios
en la forma de construcción ni de los materiales. El resultado
estético es una aparente uniformidad que muchos críticos lamentan.
Pero
cuando observamos detenidamente cualquier construcción china,
no se puede menos que advertir que los constructores chinos,
a pesar de las limitaciones impuestas a ellos, han desarrollado
un estilo simple y orgánico. En nuestra larga historia se
encuentra se encuentran solamente dos tratados que se ocupan
de los métodos de construcción, una de Li-Chiech, asistente
de la cámara de constructores bajo el reinado del Emperador
Sung-Tai-Tsung (976 998) y la otra de un desconocido de la
dinastía Ming. Del libro de Li llegamos a la conclusión que
la profesión de la construcción ya en el año 1100 tenía que
haber estado perfectamente organizada y que muchos técnicos
de gran capacidad artística fueran instruidos para la solución
de especiales problemas. Los siguientes trabajadores son preparados
especialmente: el carpintero, el mueblero, el escultor, el
aserrador, el carpintero de bambú, el albañil, el alfarero,
el pintor, el ceramista, el fabricante de vasijas.
Existían
ocho tamaños de maderas para construcciones llamadas ‘’KA’’,
todas con una raya que las dividía en la proporción de dos
a tres. Las distintas dimensiones de las maderas servían todas
las determinadas necesidades. Los maderos grandes estaban
reservados para las construcciones más grandes y las mas importantes.
Apenas era establecido el tamaño de la madera de construcción,
los carpinteros podían determinar las dimensiones del edificio.
La resistencia de la madera determinaba el largo de las vigas
y el largo de las vigas determinaba la extensión de los ambientes.
Así tenemos fijado en todo el edificio, hasta en sus partes
más pequeñas y en su interior, un modo básico de gran composición.
El modelo básico es entre cuatro pilares llamados ‘’KIEN’’.
De las cuatro esquinas. Cuando un propietario estipulaba ‘’tras
KIEN’’ y cinco ‘KA’’, esto quería significar que se trataba
de tres unidades básicas con cinco vigas de madera. Una vez
que estos se había encargado, los detalles de embellecimiento
correspondían al constructor, el que si especiales encargos
trabajaba según el gusto de la época. En esta forma el programa
de la construcción de una casa se reducía una cosa muy sencilla,
por cuanto sólo era necesario dar al constructor una orden
con especie de código numerado.
La
dimensión de la casa
¿Qué
lo que induce al propietario a encargar una casa de tres,
cinco u ocho unidades? Para el Oeste, principalmente en el
occidente moderno, de pudiera suponer que ello dependa de
su fortuna. Pero este no es el caso en la China. Durante todo
el tiempo que duraron las dinastías las construcciones eran
una expresión del rango social. ‘’Tou Shih tsu Chang’’, una
enciclopedia compuesta alrededor del año 1730, trata en una
serie de capítulos de los sistemas que reglaron las relaciones
entre las construcciones y la posición y dignidad social del
propietario. Durante la dinastía Tang, por ejemplo, nadie
podía poseer, siendo del rango inferior al del príncipe, una
casa mas de cinco KIENS. Al hombre de condición ordinaria
le eran permitidas tan solo tres KIENS. También en el Planeamiento
de ciudades se evidencian estas severas restricciones en las
escalas de rangos sociales.
Cuando
efectivamente empezaba a edificar, un hombre de noble alcurnia
encargaba siempre erigir primeramente un templo para sus antepasados,
después el granero y por último la vivienda.
‘’Un
rey santo –decía – tiene que construir según las reglas admitidas
y no querer hacer fastuosidad”. Sencillez era la regla de
oro. Construcciones fastuosas no eran nunca oficialmente favorecidas.
La consecuencia de esta intención aparece bien en el desarrollo
lento de la Arquitectura China, en comparación con la de la
Arquitectura de occidente; pero ella es seguramente un triunfo
de la filosofía sobre circunstancias exteriores del individuo.
Dentro de estos estrechos límites de construcciones y convencionalismos,
China encontró, a pesar de todo, un vasto campo para un juego
de fuerzas estéticas libres y llenas de fantasías. Donde la
construcción no desempeñaba ningún papel importante y los
convencionalismos no se imponían en el interior de los muros
de las casas ni en los jardines cercados, alcanzo la arquitectura
una nueva significación – en el caso del que occidente este
dispuesto a incluir en el concepto de la arquitectura la decoración
de los ambientes y de los jardines.
Preciosas
creaciones adornan a este respecto las ciudades y la campiña
china. Decimos preciosas para indicar creaciones del más alto
nivel artístico. Sin embargo tenemos que recalcar que hasta
hace relativamente muy poco tiempo la estética no desempeñaba
ningún rol en la realización del equipo interior y exterior.
El Planeamiento y realización de pormenores fue determinados
por motivos muy distintos: uno religioso y otro mundial, uno
místico y el otro humano.
Un
ejemplo típico era la relación entre la literatura y la ciencia
con la arquitectura es la descripción de Li-Li- Wen respecto
a la concepción de su casa ideal. Cuando describe flores,
árboles, rocas, pabellones, grupos de bambúes, una casa y
huéspedes ebrios, el no es guiado por su gusto personal, sino
por su conocimiento de literatura y arte.
Una
casa es el lejano límite de un bosque de bambúes, aparecía
a el probablemente deseables a causa a causa de su asociación
con los ocho sabios del Tiempo Sung y de su refugio bajo los
troncos de los bambúes. Nada podía desear mas un hombre culto,
que una casa que se asemejara a ésta de los sabios. Así también
las rocas, los abetos y el pabellón despertaban recuerdos
de los filósofos de tiempos pasados, que habían buscado la
soledad en una época de guerras. Estos son tan solo dos ejemplos
de la gran cantidad de cuadros familiares, que vivían en la
mente de un pensador, que a leído y experimentado mucho.
Los
que querían edificar una casa o formar un jardín pedían su
consejo sin preguntar con un arquitecto ni con un jardinero.
En la casa ideal, la literatura, la pintura y la vida deben
ser una sola cosa. Este pensamiento prevalece todavía hoy,
prevalecía desde tiempos remotos. Es evidente cuan insignificante
es hasta cierto punto la casa misma en un sistema tal. Nada
substancial habla en contra que el plan fuese esquemático
y la decoración sencilla. ‘’Confucio vivía en una tranquila
casa: cuando una casa es decorosa ella es suficiente’’.
La
influencia de occidente
La
arquitectura china es esencialmente obra de dos personas,
del erudito y de constructor. Lo que en trabajo creador se
realiza, procede del primero.
El
es el quien llena las condiciones sociales, religiosas y literarias
necesarias para la construcción. El constructor satisface
las necesidades que el erudito ha analizado y formulado. Las
realiza en una manera sencilla y adecuada, pero su trabajo
pierde un significado superior si se lo juzga en su valor
real, tal como nosotros consideramos las construcciones del
Occidente. Estudiar la obra del constructor sin valorar el
aporte del erudito sería solo valorar la envoltura. En la
china contemporánea el problema de quedar al paso con la época
es tan imperioso como en cualquier otro país. En cuanto a
la arquitectura eso significa encontrar una mediación entre
una tradición (espiritual mas bien que formal) y las ideas
de la arquitectura occidental que, alrededor de 100 años,
ha sido importada. Es claro, que un país como china perdiera
más que posiblemente ganara, si aceptase pensamientos y métodos
en su conjunto, indiferentemente si estos conceptos se exhibieren
como extranjeros o como del Renacimiento chino. No, miles
de años pasados no pueden haberse vivido en vano.
¿Pero
como puede ser encontrada una síntesis? Una cosa es segura,
la tradición de la construcción, como ha sido descripta aquí,
tiene un valor muy significativo para nuestra época. Si podemos
conservar el sentimiento por los materiales y la construcción
lógica, entonces la continuidad de nuestra arquitectura está
asegurada. Podremos lamentar que la indiferencia algo arrogante
e indiferente de los eruditos chinos para con el constructor.
Pero
quizás por el momento sea favorable que no se entremezclen
en la propia construcción. Podemos lamentar también de los
tiempos pasados no creyeran en el progreso, en oposición a
los arquitectos de occidente. Pero esto tiene también su parte
buena. El progreso no significa necesariamente mayor felicidad.
Puede ser que los constructores chinos hayan sido más contentos
que sus hermanos de Europa, por cuanto ellos practicaban un
arte tranquilo y feliz. Estas virtudes merecen ser conservadas.
En ellas se ve claramente la influencia del erudito en la
arquitectura. Se debe al erudito que en china el paisaje se
incluya en la construcción y así también la vida buena cerca
de los campos, cerca de las colinas y del agua donde modestamente
nos ponemos en contacto con el vasto universo y podemos compartir
nuestros goces con los grandes pensadores y poetas del pasado.
Una filosofía que nos enseña a no superar la pequeña casa
por el lujo, y no querer compartir con el vecino rico del
otro lado, es seguramente tan buena escuela como otra, y además
esta opinión es realmente china.
tu
opinión
|